Vivir el viaje, es lo que lo hace único

¡Viajar hasta la adicción! No necesariamente hay que viajar lejos… hablamos de un mood, una actitud, las ganas de aventura, de ver nuevos amaneceres, explorar más allá de nuestras paredes, descubrir colores diferentes y cambiar de luz, algo único en cada rincón de este maravilloso mundo nuestro…

¿Y tú, porqué viajas? Si preguntamos a personas de nuestro entorno, las respuestas pueden resultar poco sorprendentes, pero no por ello menos válidas. Conocer nuevos lugares, aprender otras costumbres, ver diferentes culturas, vivir experiencias nuevas, desconectar de la rutina… cualquier excusa es buena!

Charlando con un buen amigo y viajero profesional, se le ilumina la mirada cuando nos confiesa;Si cuando regresas de un viaje, ya piensas en el siguiente, estás atrapado, tienes un espíritu Wanderlust, un adicto a viajar.”

– Viajar es la mejor escuela de la vida, en cada viaje aprendes más de ti mismo y de las personas que en la mejor de las universidades – nos cuenta Sergio Viladomiu, fundador de Villas del Mundoy eso se refleja en todas las facetas de la vida, fundamentalmente en la actitud, incluso en lo profesional.Viajar es mucho más que llenar una maleta, coger un avión y disfrutar de las vacaciones. Pensemos en viajar como parte de la educación y de la formación de las personas. Cada experiencia vivida durante el viaje, en primera persona, en directo y con plena conciencia es una forma única de enriquecerse. Empapando todos los sentidos, la vista, el olfato, el tacto, el gusto, el oído.

Son vivencias sin vínculo directo a objetos ni lugares concretos, sino a momentos y sensaciones. Sencillamente las emociones brotan con una naturalidad aplastante a cada experiencia y construyen esa persona. Desde dentro y hacia fuera, desde abajo y hacia arriba. Con certeza y valores de mente abierta y sin necesitar que nadie te lo cuente.

El concepto “lujo” ha cambiado mucho, y también si hablamos de viajes. Actualmente, el viajero más exigente no es el que busca los hoteles más caros ni los lujos más estrafalarios. El viajero más exigente es aquel que quiere un viaje único, pensado y concebido para él y que llenará su alma -no necesariamente su maleta- de recuerdos para toda la vida. Hoy día hemos aprendido que el auténtico valor y donde reside mayor aprendizaje de vida está en integrarse en la vida del lugar visitado. Sin invadirlo, respetando y aceptando las diversidades tanto culturales, espirituales… El viajero más top es ése, el que sabe valorar la calidad de lo más exclusivo, no por las estrellas en la puerta de un hotel, sino en cada experiencia vivida.

Y así, el auténtico Wanderlust sabe que, cada viaje no es un desconectar, una huída, un escapar de su rutina. Se convierte en una forma casi garantizada de encontrarse, descubrirse. Pero también de conectar con uno mismo y regresar mucho más pleno, más openminded y más respetuoso, eso sí, dispuesto a pensar en el siguiente destino… Y tú ¿tienes pensado tu próximo viaje…?.

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